*La enorme y estrepitosa orda de sonidos golpeaba rítmicamente su
piel, haciéndola vibrar de una manera tan bella, esa manera en la que sólo la
combinación de instrumentos musicales perfectamente organizada en estruendos y
tranquilidades podía hacerla sentir. *Vibraba sobre todo el cuerpo, a manera de
melodía. Volaba su mente en forma de espíritu, viéndolo todo, amándolo todo.
Entendiéndolo todo. Disfrutando la estela de colores que dejaba a su paso,
inundando con calor todo aquello que permanecía estático debajo de su piel.
Impregnando con amor a ese mundo lleno de hiel. *El magnífico movimiento
coordinado de todos los pulmones respirando al unísono para complacerle el
permiso de desear aun que sea la más mínima contemplación de movimiento surgido
de su amor, le daba, poco a poco, fuerzas para seguir admirando. *Respiró con
fuerza, cerró los ojos y escuchó. En su mente, los árboles comenzaron a tirar
sus verdes frutos a manera de bombardeo, las aguas de los mares crepitaban sin
cesar por encima de todo y hundían todo el pesar de la humanidad en el salado
sabor de las lágrimas que brotaban de sus ojos sin parar. En su mente, todo
tenía sentido, todo era paz. Pero frente a sus ojos *se encendía lentamente la
explosión más fría y desesperanzadora, el caos que daría comienzo a un nuevo
desamor fértil, lleno de decepciones y sufrimiento. Estaba complacido, a pesar
de no querer ver lo que sucedía frente a sus ojos cerrados, sabía lo que
pasaría y lo aceptaba, sonriente y tranquilo.
Gina y Joh (Llina i Llou)
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